Estos ejercicios de gimnasia cerebral pueden ser bien utilizados en escuelas de educación especial, programas de rehabilitación, o en escuelas.
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martes, 29 de enero de 2013
domingo, 20 de enero de 2013
El ratón del supermercado y sus primos del campo
Referencia:
Secretaria de Educación Pública(1994) Español Lecturas. Cuarto Grado. (1ra. Ed.) México: SEP
viernes, 11 de enero de 2013
Psicología clínica: Vídeo para intervención.
¿Quien a movido mi queso?
Este vídeo se desprende del maravilloso libro de Spencer Johnson ¿Quién se ha robado mi queso?, el cual es muy utilizado en la intervención clínica tanto de niños, adolescentes y adultos. Claramente es mejor leer el libro, pero cuando el paciente o el terapeuta por alguna razón no tiene acceso a el, puede acudir a este vídeo para la intervención. Espero les sea de utilidad. Y cualquier cosas comenten por favor.
Este vídeo se desprende del maravilloso libro de Spencer Johnson ¿Quién se ha robado mi queso?, el cual es muy utilizado en la intervención clínica tanto de niños, adolescentes y adultos. Claramente es mejor leer el libro, pero cuando el paciente o el terapeuta por alguna razón no tiene acceso a el, puede acudir a este vídeo para la intervención. Espero les sea de utilidad. Y cualquier cosas comenten por favor.
lunes, 31 de enero de 2011
Técnicas psicoanaliticas de Intervención con niños y adolescentes.
El
Juego de “Sentirse Bien-Sentirse Mal”
Objetivo:
Facilitar el apego, la comunicación y el proceso terapéutico entre los padres adoptivos (y los hijos naturales) y los hijos.
Facilitar el apego, la comunicación y el proceso terapéutico entre los padres adoptivos (y los hijos naturales) y los hijos.
Desarrollo:
El padre y el hijo se sientan dándose la cara el uno
al otro, para facilitar el contacto ocular directo. Una de las dos personas
comienza el juego al preguntar a la otra: ¿Qué sucedió esta semana
que te hizo sentir bien?, o ¿Qué ocurrió esta semana que te hizo sentir mal? No
importa quien ocupa el primer turno, sino que, uno de los dos miembros aborde
el tema de los buenos sentimientos, en el siguiente turno, el otro miembro debe
proceder a hacer lo mismo. Por ello, si el hijo comienza
preguntando al padre acerca de los “malos sentimientos”,
entonces después de responder el padre deberá preguntar a su hijo acerca de
esos mismos “malos sentimientos”.
Tras lo anterior, el padre y el hijo, participan
juntos en alguna actividad de juego como dibujar una imagen, jugar con
arcilla o dibujar garabatos (Claman, 1980).
Al inicio, puede ser necesario que el terapeuta participe en la actividad, a fin de mostrar un modelamiento para el padre, la actividad la eligen tanto el terapeuta como el padre, o a partir de un consenso entre padre e hijo.
Al inicio, puede ser necesario que el terapeuta participe en la actividad, a fin de mostrar un modelamiento para el padre, la actividad la eligen tanto el terapeuta como el padre, o a partir de un consenso entre padre e hijo.
Y finalmente, el hijo tiene la
libertad para jugar con cualquier cosa que escoja, dentro de los
lineamientos de escenario de la sala de juegos. Esto puede implicar
o no al padre o al terapeuta. El componente clave en este punto es
que está presente la elección del hijo.
Referencia:
Schaefer, C., & O'connor, K. (1988). Manual de terapia de juego.Vol 2 México: Manual Moderno.
Ha sido un placer compartir esta información contigo.
Gracias por visitarnos en nuestro Blog “Psicoformación” Puedes
contactarme por correo electrónico en lic.anaflores@outlook.com. Psicóloga Ann Flores. o en
Facebook como Ann Flores
TERAPÍA DE JUEGO COGNITIVA CONDUCTUAL
La terapia de juego cognitiva conductual (TJC) se basa en las
teorías conductuales y cognoscitivas del desarrollo y la psicopatología de las
emociones, y las intervenciones que derivan de estas teorías.
La terapia cognitivo conductual para
niños proporciona un método potencialmente poderoso para que los niños aprendan
a cambiar su propia conducta y se vuelvan participantes activos en el tratamiento.
Desde el punto de vista del desarrollo,
los niños necesitan demostrar un sentido de dominio y de control sobre su
ambiente. Enseñar a un niño el autocontrol podría ser más eficiente y duradero
que los programas suministrados por los padres; y también permitir que los
adultos significativos participen en las actividades más positivas con el niño,
también puede proporcionar el enlace faltante para promover participación
activa del niño en un tratamiento enfocado, de manera sensible a los aspectos del
desarrollo.
Los atributos de la terapia de juego cognitiva conductual son:
1. La TJCC integra al niño al tratamiento
por medio del juego.
2. La TJCC se enfoca sobre los pensamientos, sentimientos,
fantasías y ambiente del niño.
3. La TJCC proporciona una estrategia para el desarrollo de
pensamientos y conductas más adaptativas.
4. La TJCC es estructurada, directiva y
se orienta en consecución de objetivos.
5. La TJCC incorpora técnicas demostradas
de modo empírico.
6. La TJCC permite un análisis empírico
del tratamiento.
La TJCC comparte algunas similitudes con
intervenciones de juego tradicionales:
§ El juego como comunicación, ya que se proporciona una
comprensión de los pensamientos sentimientos y visión del mundo por parte de
este.
§ La terapia es un lugar seguro, ya que se le proporciona
seguridad y protección.
También tiene diferencias:
1. La dirección y los objetivos no
vienen del terapeuta.
2. En el material y en las actividades del juego el terapeuta es
un observador participante u no sugiere ninguna actividad.
3. La educación no es el objetivo de la
terapia.
4. La interpretación aparece como la
última herramienta.
5. El elogio no es considerado
apropiado.
6. Las etapas del tratamiento son:
7. Evaluación.
8. Inventarios de la información.
9. Entrevista clínica
10. Medidas de evaluación del juego.
11. Pruebas cognoscitivas del
desarrollo.
12. Pruebas proyectivas.
13. Mediciones creadas por el terapeuta.
14. Preparación del niño para TJCC.
15. Participación de los adultos
significativos en el tratamiento.
16. Generación a través de escenarios.
17. Prevención de una recaída.
Referencia:
O´Connor, K., Schaefer, C. (1997) Manual
de terapia de juego. Avances e innovaciones. Vol. 2. Manual moderno: México.
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TERAPIA DE JUEGO CENTRADA EN EL NIÑO
El juego da la oportunidad para el crecimiento físico, emocional,
cognoscitivo y social, y con frecuencia es placentero, espontáneo y creativo.
El trabajo de juego se divide en las siguientes categorías:
§ El juego espontáneo.
§ El juego guiado.
§ El juego de evaluación.
§ El juego terapéutico: dirigido y de tiempo limitado.
La terapia de juego se ocupa de los sentimientos de los niños no
solo de su conducta. Es una oportunidad que se da al niño para “jugar” sus
sentimientos y problemas, como en ciertos tipos de terapia de adultos un
individuo “habla” sus dificultades (Axline, 1969).
Los niños a los que se refiere la terapia de juego presentan
problemas emocionales, conductuales o de ambos tipos. Pueden presentar acting
out, dificultades para controlarlas, retraimiento, bajo rendimiento escolar,
dificultades en el desarrollo, aunque no existan problemas físicos y médicos.
La TJCCL ofrece a los niños una relación única con un adulto
objetivo que los acepta, y que no se encuentra involucrado en otros aspectos de
la vida del niño. La sesión debe considerarse como el tiempo personal del niño,
y no debe esperarse que los niños informe de los eventos que suceden en el
cuarto de juego a ninguna persona, a menos que así lo deseen.
Es ideal un enfoque terapéutico relajado aunque informado, con una
buena porción de intuición y sensibilidad.
Por definición, los terapeutas de juego pasan mucho de su tiempo
profesional con niños profundamente perturbados y necesitan de flexibilidad
para permanecer consientes, dar apoyo y facilitar las cosas sin inmiscuirse. El
terapeuta acepta al niño tal cual y como es, no controla, conduce, dirige,
respeta el proceder del niño. Trabaja con sentimientos espontáneos e interactúa
con el sí lo solicita. No crítica ni cuestiona al niño. Debe verse como un
facilitador y coexplorador que intenta seguir la guía del niño más que
alterarlo y controlar el juego. El cambio de terapeuta de juego durante la
terapia de un niño no se recomienda normalmente pero, si sucede se requiere de
sensibilidad para introducir y manejar el cambio.
El niño controla en mayor medida la sesión y la terapia centrada
en la persona. Puede hacer lo que quiera siempre y cuando respete el cuarto de
juegos. A veces, una persona que cuida al niño que no cree en realidad que el
niño requiera la terapia de juego o de cambio, “sabotea” la terapia e impide
que el pequeño asista a las sesiones y, en casos graves, se puede prejuiciar al
niño contra el terapeuta de juego.
En el caso de que la terapia de juego “fracase” debe intentarse
terminar el trabajo de manera cuidadosa para que no se haga sentir mal al niño
por el fracaso. El terapeuta debe esforzarse en asegurarle al niño que tiene
interés en su bienestar y que desea evitar, darle al niño la impresión de que
es su “culpa” el no haber tenido “éxito”.
A veces, los niños juegan solos, en ocasiones involucran al
terapeuta y el niño proyecta sus necesidades a través del role plays
(fantasía).
La palabra hablada no es necesaria durante la regresión y muchos
niños espontáneamente vuelven a crear el estado de bebés o niños pequeños que
en esta ocasión pueda volverse a experimentar de manera diferente.
Los niños en terapia de juego atraviesan de manera característica
cuatro etapas, variando en ocasiones
el orden de las primeras tres:
Etapa 1: Es una etapa de conducta
profusa, difusa, dirigida de manera apropiada e inapropiada. El niño puede
haber perdido el contacto con su propio si mismo real y la intranquilidad puede
ser general, indiscriminada o estar desvinculada de la persona o ambas
situaciones provocaron los problemas.
Etapa 2: Mientras mayor sea la confianza
de los pequeños en el terapeuta de juego, y tengan mayor seguridad de que se
les acepta y respeta en el cuarto de juego, serán más capaces de enfocar su enojo
o temor en cosas o personas definidas, fuera de ellos mismos. Los niños también
el valor de poner a prueba su enojo o temor en casa o en la escuela. En esta
etapa los temores se dirigen hacia los objetos que causaron el problema en lugar de
hacia figuras o situaciones sustitutas.
Etapa 3: En este momento llega la
construcción de sentimientos positivos. A medida que los niños se convencen de
que son valioso, “buenos” internamente y que se les acepta, ya no son tan
negativos todo el tiempo en la expresión de sentimientos, esta es una etapa de
ambivalencia aguda. Los niños aman y odian al mismo objeto, lo cual quizás sea
doloroso e incomprensible para el niño y el objeto, si éste es una persona.
Etapa 4: Surgen sentimientos más
positivos y realistas. En esta etapa, el niño se adapta a la realidad y ve a
las otras personas como son.
Existen cuatro pautas principales para la evaluación:
1. La comprensión del terapeuta de juego acerca del progreso del
niño a través de etapas terapéuticas y la naturaleza de la relación del niño
con el terapeuta.
2. El análisis del terapeuta de juego acerca del proceso y
contenido de las sesiones de juego, en particular la resolución, o lo
contrario, de los principales temas de juego.
3. La energía que pone el niño en las sesiones y, si es lo
suficientemente grande, la evaluación acerca de cómo está progresando su vida.
4. Las percepciones del progreso del niño por parte de quién hizo
la referencia y por las personas como custodios y maestros.
La evaluación del trabajo es precursor inevitable de la terminación
y, vez que se toma la decisión, tiene que considerarse la manera más apropiada
de terminar el trabajo. Durante la fase final, el terapeuta de juego se vuelve
una “persona real” en lugar de la siempre aceptable figura terapéutica. En la
última sesión, unos cuantos niños proporcionan una reseña del trabajo como un
todo, en recuerdos caleidoscópicos. La mayoría de los niños piden una fiesta en
su última sesión.
Referencia:
West, J. (1994) Terapia de Juego Centrada en el Niño (1ra.Ed.)
Manual Moderno: México.
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en lic.anaflores@outlook.com. Psicóloga
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