lunes, 31 de enero de 2011

Técnicas psicoanaliticas de Intervención con niños y adolescentes.

El Juego de “Sentirse Bien-Sentirse Mal”
Objetivo:
Facilitar el apego, la comunicación  y el proceso terapéutico  entre los padres adoptivos (y los hijos naturales) y los hijos.
Desarrollo:
El padre y el hijo se sientan dándose la cara el uno al otro, para facilitar el contacto ocular directo. Una de las dos personas comienza el juego al  preguntar a la otra: ¿Qué sucedió esta semana que te hizo sentir bien?, o ¿Qué ocurrió esta semana que te hizo sentir mal? No importa quien ocupa el primer turno, sino que, uno de los dos miembros aborde el tema de los buenos sentimientos, en el siguiente turno, el otro miembro debe proceder a hacer lo mismo. Por ello, si el hijo  comienza preguntando  al padre acerca de  los “malos sentimientos”, entonces después de responder el padre deberá preguntar a su hijo acerca de esos mismos “malos sentimientos”.
Tras lo anterior, el padre y el hijo, participan juntos en alguna actividad de juego como dibujar una imagen, jugar con arcilla  o dibujar garabatos (Claman, 1980).
Al inicio, puede ser necesario  que el terapeuta  participe en la actividad, a fin de mostrar un modelamiento para el padre, la actividad la eligen tanto el terapeuta como el padre, o a partir de un consenso entre padre  e hijo.
Y finalmente, el hijo tiene la libertad  para jugar con cualquier cosa que escoja, dentro de los lineamientos  de escenario de la sala de juegos. Esto puede implicar o no al padre o al terapeuta. El componente clave en este punto  es que está  presente la elección del hijo.

Referencia:
Schaefer, C., & O'connor, K. (1988). Manual de terapia de juego.Vol 2  México: Manual Moderno.
  Ha sido un placer compartir esta información contigo. Gracias por visitarnos en nuestro Blog “Psicoformación” Puedes contactarme por correo electrónico en lic.anaflores@outlook.com. Psicóloga  Ann Flores.  o en Facebook como Ann Flores

TERAPÍA DE JUEGO COGNITIVA CONDUCTUAL

La terapia de juego cognitiva conductual (TJC) se basa en las teorías conductuales y cognoscitivas del desarrollo y la psicopatología de las emociones, y las intervenciones que derivan de estas teorías.
La terapia cognitivo conductual para niños proporciona un método potencialmente poderoso para que los niños aprendan a cambiar su propia conducta y se vuelvan participantes activos en el tratamiento.
Desde el punto de vista del desarrollo, los niños necesitan demostrar un sentido de dominio y de control sobre su ambiente. Enseñar a un niño el autocontrol podría ser más eficiente y duradero que los programas suministrados por los padres; y también permitir que los adultos significativos participen en las actividades más positivas con el niño, también puede proporcionar el enlace faltante para promover participación activa del niño en un tratamiento enfocado, de manera sensible a los aspectos del desarrollo.

Los atributos de la terapia de juego cognitiva conductual son:
1. La TJCC integra al niño al tratamiento por medio del juego.
2. La TJCC se enfoca sobre los pensamientos, sentimientos, fantasías y ambiente del niño.
3. La TJCC proporciona una estrategia para el desarrollo de pensamientos y conductas más adaptativas.
4. La TJCC es estructurada, directiva y se orienta en consecución de objetivos.
5. La TJCC incorpora técnicas demostradas de modo empírico.
6. La TJCC permite un análisis empírico del tratamiento.


La TJCC comparte algunas similitudes con intervenciones de juego tradicionales:
§ El juego como comunicación, ya que se proporciona una comprensión de los pensamientos sentimientos y visión del mundo por parte de este.
§ La terapia es un lugar seguro, ya que se le proporciona seguridad y protección.
También tiene diferencias:
1. La dirección y los objetivos no vienen del terapeuta.
2. En el material y en las actividades del juego el terapeuta es un observador participante u no sugiere ninguna actividad.
3. La educación no es el objetivo de la terapia.
4. La interpretación aparece como la última herramienta.
5. El elogio no es considerado apropiado.
6. Las etapas del tratamiento son:
7. Evaluación.
8. Inventarios de la información.
9. Entrevista clínica
10. Medidas de evaluación del juego.
11. Pruebas cognoscitivas del desarrollo.
12. Pruebas proyectivas.
13. Mediciones creadas por el terapeuta.
14. Preparación del niño para TJCC.
15. Participación de los adultos significativos en el tratamiento.
16. Generación a través de escenarios.
17. Prevención de una recaída.

Referencia:
O´Connor, K., Schaefer, C. (1997) Manual de terapia de juego. Avances e innovaciones. Vol. 2. Manual moderno: México.

  Ha sido un placer compartir esta información contigo. Gracias por visitarnos en nuestro Blog “Psicoformación” Puedes contactarme por correo electrónico en lic.anaflores@outlook.comPsicóloga  Ann Flores.  o en Facebook como Ann Flores

TERAPIA DE JUEGO CENTRADA EN EL NIÑO

El juego da la oportunidad para el crecimiento físico, emocional, cognoscitivo y social, y con frecuencia es placentero, espontáneo y creativo.

El trabajo de juego se divide en las siguientes categorías:
§ El juego espontáneo.
§ El juego guiado.
§ El juego de evaluación.
§ El juego terapéutico: dirigido y de tiempo limitado.

La terapia de juego se ocupa de los sentimientos de los niños no solo de su conducta. Es una oportunidad que se da al niño para “jugar” sus sentimientos y problemas, como en ciertos tipos de terapia de adultos un individuo “habla” sus dificultades (Axline, 1969).

Los niños a los que se refiere la terapia de juego presentan problemas emocionales, conductuales o de ambos tipos. Pueden presentar acting out, dificultades para controlarlas, retraimiento, bajo rendimiento escolar, dificultades en el desarrollo, aunque no existan problemas físicos y médicos.

La TJCCL ofrece a los niños una relación única con un adulto objetivo que los acepta, y que no se encuentra involucrado en otros aspectos de la vida del niño. La sesión debe considerarse como el tiempo personal del niño, y no debe esperarse que los niños informe de los eventos que suceden en el cuarto de juego a ninguna persona, a menos que así lo deseen.
Es ideal un enfoque terapéutico relajado aunque informado, con una buena porción de intuición y sensibilidad.
Por definición, los terapeutas de juego pasan mucho de su tiempo profesional con niños profundamente perturbados y necesitan de flexibilidad para permanecer consientes, dar apoyo y facilitar las cosas sin inmiscuirse. El terapeuta acepta al niño tal cual y como es, no controla, conduce, dirige, respeta el proceder del niño. Trabaja con sentimientos espontáneos e interactúa con el sí lo solicita. No crítica ni cuestiona al niño. Debe verse como un facilitador y coexplorador que intenta seguir la guía del niño más que alterarlo y controlar el juego. El cambio de terapeuta de juego durante la terapia de un niño no se recomienda normalmente pero, si sucede se requiere de sensibilidad para introducir y manejar el cambio.

El niño controla en mayor medida la sesión y la terapia centrada en la persona. Puede hacer lo que quiera siempre y cuando respete el cuarto de juegos. A veces, una persona que cuida al niño que no cree en realidad que el niño requiera la terapia de juego o de cambio, “sabotea” la terapia e impide que el pequeño asista a las sesiones y, en casos graves, se puede prejuiciar al niño contra el terapeuta de juego.

En el caso de que la terapia de juego “fracase” debe intentarse terminar el trabajo de manera cuidadosa para que no se haga sentir mal al niño por el fracaso. El terapeuta debe esforzarse en asegurarle al niño que tiene interés en su bienestar y que desea evitar, darle al niño la impresión de que es su “culpa” el no haber tenido “éxito”.

A veces, los niños juegan solos, en ocasiones involucran al terapeuta y el niño proyecta sus necesidades a través del role plays (fantasía).

La palabra hablada no es necesaria durante la regresión y muchos niños espontáneamente vuelven a crear el estado de bebés o niños pequeños que en esta ocasión pueda volverse a experimentar de manera diferente.

Los niños en terapia de juego atraviesan de manera característica cuatro etapas, variando en ocasiones  el orden de las primeras tres:

Etapa 1: Es una etapa de conducta profusa, difusa, dirigida de manera apropiada e inapropiada. El niño puede haber perdido el contacto con su propio si mismo real y la intranquilidad puede ser general, indiscriminada o estar desvinculada de la persona o ambas situaciones provocaron los problemas.

Etapa 2: Mientras mayor sea la confianza de los pequeños en el terapeuta de juego, y tengan mayor seguridad de que se les acepta y respeta en el cuarto de juego, serán más capaces de enfocar su enojo o temor en cosas o personas definidas, fuera de ellos mismos. Los niños también el valor de poner a prueba su enojo o temor en casa o en la escuela. En esta etapa los temores se dirigen hacia los objetos  que causaron el problema en lugar de hacia figuras o situaciones sustitutas.

Etapa 3: En este momento llega la construcción de sentimientos positivos. A medida que los niños se convencen de que son valioso, “buenos” internamente y que se les acepta, ya no son tan negativos todo el tiempo en la expresión de sentimientos, esta es una etapa de ambivalencia aguda. Los niños aman y odian al mismo objeto, lo cual quizás sea doloroso e incomprensible para el niño y el objeto, si éste es una persona.

Etapa 4: Surgen sentimientos más positivos y realistas. En esta etapa, el niño se adapta a la realidad y ve a las otras personas como son.

Existen cuatro pautas principales para la evaluación:

1. La comprensión del terapeuta de juego acerca del progreso del niño a través de etapas terapéuticas y la naturaleza de la relación del niño con el terapeuta.
2. El análisis del terapeuta de juego acerca del proceso y contenido de las sesiones de juego, en particular la resolución, o lo contrario, de los principales temas de juego.
3. La energía que pone el niño en las sesiones y, si es lo suficientemente grande, la evaluación acerca de cómo está progresando su vida.
4. Las percepciones del progreso del niño por parte de quién hizo la referencia y por las personas como custodios y maestros.

La evaluación del trabajo es precursor inevitable de la terminación y, vez que se toma la decisión, tiene que considerarse la manera más apropiada de terminar el trabajo. Durante la fase final, el terapeuta de juego se vuelve una “persona real” en lugar de la siempre aceptable figura terapéutica. En la última sesión, unos cuantos niños proporcionan una reseña del trabajo como un todo, en recuerdos caleidoscópicos. La mayoría de los niños piden una fiesta en su última sesión.

Referencia:
West, J. (1994) Terapia de Juego Centrada en el Niño (1ra.Ed.) Manual Moderno: México.

Ha sido un placer compartir esta información contigo. Gracias por visitarnos en nuestro Blog “Psicoformación” Puedes contactarme por correo electrónico en lic.anaflores@outlook.com. Psicóloga  Ann Flores.  o en Facebook como Ann Flores

Comentarios

Translate